Presupuestos familiares ¿presupuestos cerrados?

Los presupuestos familiares forman uno de los grandes quebraderos de cabeza de muchas personas. Saber lo que se gana no siempre es fácil, pero saber lo que se va a gastar en un periodo de tiempo determinado es, a veces, sencillamente imposible.

La vida está llena de imprevistos, que, además, suelen llegar en el peor de los momentos. En el caso de las familias, está claro que el comienzo de las clases es un periodo crítico en el presupuesto. Pero pueden ocurrir mil cosas que lo hagan peligrar de manera evidente e inesperada.

Imaginemos algo tan habitual como una avería en el coche. Si se necesita para trabajar o para moverse con los niños y la avería es grave, el desembolso puede ser más que considerable. Un descalabro así a mediados de mes, puede hacer que las semanas siguientes haya que realizar muchas cuentas.

A veces son gastos que se nos van de las manos. Por ejemplo, unas vacaciones que se habían planeado según un presupuesto más o menos programado. Sin embargo, una vez en el lugar es fácil dejarnos llevar por caprichos que hagan temblar la tarjeta de crédito.

Las cuentas de las familias nunca son una ciencia exacta y, si los ingresos no son regulares o suceden circunstancias extraordinarias, se pueden vivir verdaderos problemas. Para pequeños agobios una solución son los préstamos personales.

Un préstamo de este tipo puede ayudar a solucionar un problema económico puntual. Tienen la ventaja de que son cómodos, no hay que moverse de casa; son rápidos porque se conceden prácticamente en un día; y apenas se solicitan condiciones para conseguirlos.

Siempre el mejor consejo es intentar tener un colchón, para poder solucionar con los propios medios una situación económica inesperada. Pero, cuando no es posible, hay que valorar otras alternativas que existen y están al alcance de cualquiera.

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